La primavera la sangre altera

Seis de la tarde, calorcito y cielo despejado en Granada. Entro en una tienda y a la derecha hay un mostrador con una señorita sentada tras él. Espero mi turno y cuando me acerco al mostrador me doy cuenta de que estoy mirando 30cm por debajo de sus ojos.

Yo: Hola, llamé para preguntar por una tarjeta de me-moría (al verte).
Ella: Sí, un momento que te la guardé esta mañana.
Yo: ¿Se puede pagar con tarteta? erm… tarjeta.
Ella: Sí, aquí pagando puede ser como quieras… jeje
Yo: Uy, cuidado con la tarjeta qué se-nos cae.

Y es que como dice Tutty han sido tres días y el calorcito ¡ya está aquí!

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