Esta mañana fue, como ya anunciábamos aquí la XVIII Fiesta de la bicicleta en Madrid. Bajaba a las ocho y media por el Paseo de La Castellana cuando de pronto empiezo a oir la rueda rara. ¡Un pinchazo! Un trozo de alambre increíblemente grande se había incrustado en la cubierta atravesando la rueda como si fuese mantequilla.
Me detengo un momento a pensar en que el día había terminado antes de empezar cuando empiezo a ver un montón de gente bajar hacia el punto de partida… ¡Hay que pedir una recámara al que vea pasar cerca! Me puse a gritar como un loco a todo el que pasaba con bici hasta que una apuesta muchacha me dijo:
Es la única que tengo, espero no pinchar.
Diciendo ésto abrió su mochila y me dio la recámara. Manos a la obra, cambio la rueda en menos tiempo en el que lo estoy escribiendo y sigo en dirección al Parque del Retiro. Allí están esperándome dos amigos del trabajo con los que he quedado:
Diez mil personas parten de la calle Menéndez Pelayo en dirección a Plaza de Castilla después de que Carlitos Moreno (el Pulpo) diese la salida.
Y el decir diez mil no es por un cálculo aproximado. La gente llevaba su dorsal en la espalda y hemos visto números alrededor del 9980. Lo mejor del paseo han sido sin duda la cara de la gente queriendo cruzar andando por los semáforos, sorteando bicicletas como podían y corriendo cuando era necesario. También ha estado bien la gran variedad de corredores: sillitas acopladas, bicicletas dobles, patines (Carmen podías haber venido con los patines!)…
Incluso piratas cantando al son de la botella de ron y pidiendo un carril bici ya por el centro de la ciudad (transcripción: «¡que pa’las bicis queremos un carril!»):
La organización de la llegada es la que ha dejado un poco que desear. Pensaba que darían algo a cada participante aunque fuese por haber formado parte de todo esto pero en lugar de eso las bicicletas han ido acumulándose hasta que la gente se ha dispersado por falta de espacio. Además, cuando ya nos íbamos camiseta en mano, eso sí, había gente que aún no había llegado a meta. Hubiese estado bien un reparto para todos los participantes de alguna bebida isotónica o similar aunque también es cierto que para tanta gente como había ha estado estupendo.
A la vuelta unos bocadillos en Plaza de España y metro a casa.






No hay comentarios en “Crónica de la Fiesta de la bicicleta”
octubre 5th, 2006 en 22:25
¿Y con la muchacha qué tal?
¿La chupaba?
octubre 3rd, 2006 en 11:39
Que previsor eres… xDDD
Menos mal que aún queda gente buena por el mundo :)
octubre 6th, 2006 en 23:55
erm… aceptamos barco.
de toda smaneras ya es mala ostia pinchar justo ese puto dia nene. a ver si dejamos de insultar a brujas gitanas tuertas y con pata de palo que luego pasa lo que pasa.
hasta luegorl!
octubre 6th, 2006 en 16:03
Haces unos chistes tan malos, que forzosamente hay que reírse.
octubre 6th, 2006 en 08:25
Le pregunté si le gustaban los pantalones de cuero, pero no si la chupa también ;)