Salía del trabajo cuando me acordé de que no había leche en casa. Era un buen momento para pasar por la tienda y comprar algo, leche, huevos… ¡no, huevos tengo! ejem.

Para extraer el viejo carro de la larga fila introduje mi duro…
Abro paréntesis: Tengo en el monedero un duro de los antiguos que encaja perfectamente en el mecanismo de los carros de supermercado. Como no te lo puedes gastar viene genial siempre para este menester. Cierro paréntesis.
Como iba diciendo, introduje mi duro acuñado en 1975 para poder desenganchar el carrito de supermercado de la fila, subiendo un par de minutos más tarde por las rampas automáticas que me llevarían a la planta destino.
Entré como de costumbre por el carril derecho del establecimiento acercándome a la zona de los jamones. Pasar por esta zona a esas horas es un verdadero placer para la vista y el olfato, créanme. Seguí adelante y encontré los melocotones. A media tarde una compañera de trabajo habría traído un melocotón y setí un antojo irresistible… ¡por el melocotón! Seguí dando vueltas. Leche, un poco de pan…
Entonces fue cuando la vi. Sus enormes ojos negros se clavaron en mi mirada fijamente, sin parpadear. La miré fijamente, me lo pensé unos instantes, y todo surgió. La llevé rápidamente conmigo sin mediar palabra. Cuando íbamos en el coche notaba que se estaba calentando poco a poco a pesar de que llevaba el aire acondicionado a tope. Estaba deseando llegar a casa con ella.
Por fin llegamos a casa. La dejé en el salón mientras di otro viaje al coche para subir las cocacolas que también aproveché para comprar. Subí de nuevo y allí estaba esperándome, más caliente aún que cuando íbamos en el coche. Entonces no pude resistirme y la tumbé desnuda sobre aquel lecho blanco no sin antes asomarme un poco a su interior entreabriéndola con mis dedos. Sin dudarlo un instante la cubrí de blanco y al meterla empezó a aumentar su temperatura cada vez más.
Ha sido la primera pero no será la última dorada a la sal que haga. Riquísima, recomendable, genial.
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julio 19th, 2006 en 22:21
Vaya manjar, sí señor. Genial la narración xD
julio 17th, 2006 en 06:50
Mejor que el champú herbal essences…
¡¡Tóoooo pornográfico!!
Yoni.
julio 16th, 2006 en 15:23
El duro de antiguamente, que recuerdos… yo tengo uno mas antiguo todavía, sale Franco de jovencillo
julio 12th, 2006 en 23:19
Chavalín hay que ver lo que espavila Madrít igual le das a las rubias a las morenas que a las doradas quién lo iva a decir .Pero a decir verdad los melocotones como los que yo cultivo todo el año y especialmente los fines de semana no se dan en ningún lugar .
Por ese motivo no me gusta llevar calderilla en el bolsillo y he tenido que buscarme la vida para ir a comprar el güisqui al supermercado y al no llevar calderilla he tenido que amaestrar los carros para que vengan conmigo .
Bueno lo de los melocotones es una broma pero los tenemos buenos en Aragón ya sean de la ribera del Jalón o los de Calanda que metidos en vino te pudes poner ciego .
Y ahí van unos saludillos para vos y tú peña .
julio 12th, 2006 en 12:59
Ya te digo, más simple que freir un huevo y da para una historieta xD
julio 12th, 2006 en 12:33
Si te pones así con la dorada el día que prepares ostras …
julio 12th, 2006 en 11:28
Eh, eso no es comida de soltero, sino de un señor gourmet…¡Te atreves con tó!
julio 12th, 2006 en 08:36
a la sal dice…
a la sal….
tu lo k eré e un enfedmo! guarrillo ;)
k buenos estás los peces de cuando en cuando eh?