La versión de Ubuntu 8.0.4 es sin duda alguna la mejor de las actualizaciones jamás vista, y voy a contar por qué.
El portátil
En el portátil no iba mal la versión anterior, pero tuve que hacer algunos retoques después de la instalación y la suspensión e hibernación nunca me funcionaron como es debido. Además, la instalación de la versión anterior la hice actualizando y al final hubo que formatear para que quedase todo más o menos bien.
En esta ocasión he actualizado tan solo aceptando la sugerencia del gestor de actualizaciones. Ha funcionado todo de manera automática teniendo únicamente que confirmar el reinicio después de que se hubiese completado la instalación. El resultado ha sido que tengo un escritorio 3D con vaya usted a saber qué driver que funciona perfectamente. Además la suspensión funciona, la hibernación funciona y el escritorio en general se nota más ágil y ligero.
El PC fijo de casa
En el PC fijo de casa ha ocurrido más de lo mismo. En la versión anterior también tuve algunos problemas con la instalación que tuve que resolver manualmente. Además desde hace aproximadamente un mes no me funcionaba la rueda de scroll del ratón hacia abajo. Yo pensaba que quizá se había ensuciado el ratón por dentro y tampoco le di más importancia.
El resultado en esta ocasión ha sido que ahora el scroll funciona perfectamente en todas direcciones (mi ratón también tiene scroll horizontal), la suspensión e hibernación funcionan, y también he activado el escritorio 3D en una tarjeta gráfica antigua, una ATI Radeon 7000.
La navegación por el escritorio es más fluida, el movimiento por carpetas en Nautilus es más rápido y Firefox va que vuela en su versión 3.0b5.
Lo dicho, esta versión de Ubuntu ha sido todo un acierto. Enhorabuena a todos los que la han hecho posible.







